sábado, 16 de abril de 2022

Capítulo 42: Caramelos de limón

Harry no tuvo que esperar mucho antes de que tanto Severus como Dumbledore llegaran corriendo a la habitación en la que Remus estaba prisionero. Mientras el Director parecía relativamente tranquilo, Severus por el contrario echaba fuego por los ojos al mirar a Remus y Harry. Se adelantó con la negra túnica flotando alrededor de su figura y agarró el brazo de Harry como si fuera a sacarlo a rastras del cuarto.

– ¡Sal de aquí ahora mismo! –gritó, levantando a Harry de su silla. Sus palabras y acciones hicieron que Remus volviera a luchar violentamente contra sus ligaduras, con ojos brillantes de rabia.

Capítulo 41: Salvaje

Harry entró en la enfermería, pasando silenciosamente ante la puerta de la oficina de la Señora Pomfrey y dirigiéndose hacia el cuarto particular, al extremo más alejado del recinto, en el cuál el mapa le había indicado que se encontraba Remus. La puerta estaba cerrada desde fuera, curiosamente. ¿Por qué motivo habría encerrado la enfermera a Remus?

Corriendo el cerrojo se coló en el interior. Al acercarse al lecho solitario, se percató de que había algo fuera de lugar. Remus estaba allí, efectivamente, pero sus brazos y piernas estaban encadenados a la estructura de la cama con acero, manteniéndole completamente inmóvil. La estructura había sido modificada también para resultar bastante más sólida que la clásica cama de enfermería, de forma que incluso la extraordinaria fuerza del hombre lobo no pudiese hacer mella en ella y liberarse. Harry se alarmó y se acercó para liberar al hombre. Aún quedaba semana y media para la luna llena, así que ¿para qué le habían atado? ¿Qué estaba ocurriendo?

Capítulo 40: La locura del lobo

Albus llevó a Remus a la enfermería, dejando al resto de ellos volver a sus respectivos hogares. Severus agradeció poder regresar a las mazmorras: ansiaba poner punto final al día. No es que le apeteciera mucho contarle a Harry lo ocurrido con Remus, pero por Merlín, necesitaba una buena noche de sueño...

Dobby esperaba en el salón, balanceándose adelante y atrás en el sofá y canturreando para sí mismo. Se levantó de un salto en cuanto vio a Severus entrando.

–Dobby ha hecho exactamente lo que el profesor Snape pidió –le informó alegremente– Dobby metió a Harry Potter en la cama y guardó la puerta. ¡Dobby puede hacer cualquier cosa por Harry Potter!

Capítulo 39: Honor familiar

Severus dejó sus habitaciones y caminó con ágiles zancadas por el pasillo iluminado de antorchas, pero cuando pasó ante el corredor oscuro que llevaba a los dormitorios de Slytherin se dio cuenta de que la noche aún podía ir peor. Lucius Malfoy le esperaba con una sonrisa fría en su pálida cara, el bastón de cabeza de plata fuertemente aferrado por la mano enguantada.

–Lucius –suspiró Severus– ¿Qué es lo que haces aquí todavía?

–Por favor, Severus –ronroneó Lucius– ¿es esa la manera en que saludas a un viejo amigo?

Capítulo 38: Política

Severus hizo una seña a Minerva mientras introducía a Harry en la sala privada a la que Dumbledore había llevado a Fudge. La mujer se dio por aludida y se puso a hacer la guardia en la puerta para evitar que Lucius Malfoy les siguiera. A Severus no se le había escapado la forma en que Lucius había mirado a Harry; no pensaba permitir que aquel hombre se acercara a su marido.

Severus vio cómo su propia hermana se reunía con su esposo. Sólo se permitieron un breve apretón de manos y una mirada, pero Severus pudo ver la emoción que se ocultaba tras aquel saludo de todas formas. Diana había temido realmente no volver a ver a Alrik. El alivio era evidente en su rostro.

Capítulo 37: El otro lado

Lucius Malfoy nunca había destacado por su paciencia, pero en los últimos días ésta se había puesto a prueba hasta el exceso. No obstante, sus rasgos estaban congelados en un gesto impasible, sabiendo que aunque no fuera el centro de atención en este evento, tenía sus propios observadores. Para empezar, su hijo Draco le miraba intensamente, en busca de una pista que le permitiera adivinar cómo actuar en aquella extraña situación.

Lucius se quedó al extremo de la plataforma sobre la cual el profesorado de Hogwarts solía hacer sus comidas, contemplando cómo el Ministro Fudge y otros candidatos eran manipulados de forma experta por Dumbledore y sus secuaces. El Gran Comedor estaba repleto de gente, no sólo a causa de los estudiantes que habían regresado la víspera de sus vacaciones, sino también por Aurores y prensa que representaba a todos y cada uno de los periódicos de Gran Bretaña. Si el Chico­Que­Vivió desaparecía, raptado según decían los rumores, iba a ser la noticia del siglo. Al menos, hasta que la semana siguiente ocurriera algo que hiciera que tal acontecimiento pareciera risible por comparación...

Capítulo 36: Cargando la piedra

No hizo falta mayor estímulo para los guerreros de las Tierras Invernales. Libres del temor a los Dementores, los arqueros ya estaban disparando flechas sobre los Grendlings. Los entrenadores caninos dirigieron sus escobas hacia el suelo y soltaron los arneses, dejando a los perros aterrizar a poca distancia del suelo. Los perros se lanzaron al ataque con ladridos feroces y alegres. Un instante más tarde se les unían los guerreros de Alrik alzando espadas y hachas para golpear a los Grendlings entre cortantes gritos de guerra.

Quince hombres aterrizaron sobre la piedra, abriendo la formación en abanico y echando a los Grendlings de encima.