viernes, 18 de marzo de 2022

Capítulo 17: Espinas

Durante un rato estuvieron sentados en el salón, con Diana tratando de mantener un mínimo de cortesía en las conversaciones entre los hermanos. Pero Harry veía que la animosidad entre los tres mayores no era algo que fuese a solventarse en una sola noche. Julius, por su parte, no parecía interesado en las riñas familiares y apenas participaba en la discusión. En vez de ello, para consternación de Harry, se pasaba la mayor parte del tiempo mirándole. Cada vez que el chico alzaba la vista se encontraba esos ojos oscuros contemplándole de forma especulativa, casi hambrienta. Le hacía sentir tremendamente incómodo.

Tal y como le había advertido Severus, Claudius, Marcellus, Delphina y Julliana encontraron la ocasión de hablar a solas con Harry, preguntándole sus planes para la Mansión Snape. Las dos mujeres le ofrecieron amablemente redecorarla para él, mientras que los dos hombres señalaron la importancia de tener un hogar apropiado a su estatus para las reuniones con dignatarios encumbrados. Harry les sonrió y les dijo de hablar el tema con Severus, ya que estaba demasiado ocupado con sus estudios para preocuparse por esos temas. Todos parecieron decepcionados, pero no disuadidos.

Capítulo 16: Conociendo a los cuñados

Harry no tenía ni la menor idea de qué esperar cuando volvió a las mazmorras tras su lección de etiqueta a manos de Neville y Hermione. Había llegado a la conclusión, en algún momento entre el descubrimiento de que había una forma correcta y una incorrecta de desplegar la servilleta y que la sal sólo se podía pasar de izquierda a derecha que lo más probable era que hiciese el ridículo más espantoso durante la cena.

Se había puesto la ropa que Snape le había elegido, entre comentarios jocosos de sus antiguos compañeros de dormitorio. Se había mirado a sí mismo en el espejo del lavabo, horrorizado.

– ¿No os parece que estos pantalones son un poco... justos? –había protestado Harry cuando se había mostrado a Ron y a los demás. Se sentía terriblemente expuesto en ellos. Era el tipo de ropa que Gilderoy Lockhart hubiese llevado.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Capítulo 15: Modales

Tras aquel fin de semana repleto de emociones, Harry estuvo de lo más agradecido de que la semana fuese aburrida. La luna llena cayó en viernes, y ese día Sirius y Remus estuvieron fuera del castillo, tras comunicar a Harry que probablemente no volverían hasta el domingo. Snape había preparado la Matalobos para Remus, pero de todas formas éste solía estar agotado por la transformación y planeaba quedarse durmiendo la mayor parte del sábado. Sirius iba a quedarse con él, aunque había confesado a Harry que su cortejo no parecía avanzar. Remus trataba sus flirteos como bromas.

La cena en el gran comedor del viernes noche fue particularmente movida debido a que muchos alumnos de séptimo de Gryffindor y Hufflepuff habían logrado comprar algunas de las últimas novedades de los Gemelos Weasley y se dedicaron a torturar a los Slytherin y Ravenclaws. Algunos alumnos tenían cabello rosa y orejas de conejo, para gran diversión del resto. Harry, sabiendo a lo que se atenía, procuró no aproximarse a los bromistas.

Capítulo 14: Volviendo a la normalidad

Remus volvió con la cena y los dos hombres se sentaron con Harry a tomarla, charlando tranquilamente sobre la escuela y sobre Quidditch. Harry observó divertido cómo su padrino coqueteaba más abiertamente con Remus, más cómodo ahora que sabía que a Harry no le molestaba. Remus lo soportó con buen humor, aparentemente molesto y divertido a la vez, pero sin ofenderse. Pero no coqueteó con Sirius a su vez.

Eventualmente la Señora Pomfrey les echó, insistiendo en que Harry debía descansar todavía mucho. La medibruja comprobó el estado de sus heridas una última vez, asegurándole que se curaban bien, y que podría volver a sus habitaciones por la mañana. Después, ella también le deseó buenas noches y se retiró.

Capítulo 13: Entendiendo a los hombres lobo

Remus se fue cuando Ron llegó, permitiendo a los dos amigos pasar un poco de tiempo a solas. Harry se quedó en silencio mientras Ron le hablaba sobre la noche que él y Hermione habían pasado en blanco en la torre de Gryffindor. La historia del ataque se había divulgado por toda la escuela como el fuego. Una docena de alumnos habían visto a Severus Snape llevando el cuerpo ensangrentado de Harry a las Tres Escobas. Las descripciones de las flechas sobresaliendo de su cuerpo habían sido detalladas y morbosas. La mitad de los Gryffindor había sentido pánico, creyendo que Harry había muerto, y Ron se habían pasado más de una hora asegurándoles de que ese rumor era falso.

–Querían oír la historia entera una y otra vez –confesó Ron a Harry– No tenía ni idea de lo agotador que era –el pelirrojo se sonrojó, con aire de repugnancia– querían saber cuánta sangre había, si habías gritado, si... –se detuvo y sacudió la cabeza.

Capítulo 12: Emplazando culpas

Había creído que Black se transformaría tan pronto cerrase la puerta. Se había equivocado. Miró bastante molesto cómo el perro se movía por todas las habitaciones, olfateando todo cuando se le ponía a tiro. Severus quería protestar, atar a aquella detestable criatura con un hechizo y detener aquella ruda invasión, pero había tomado su decisión, y no podía volver atrás. Tenía que aceptar las consecuencias. Ojalá acabase pronto.

No obstante, un insulto era apropiado a la situación.

Capítulo 11: Enfrentándose a Gryffindors

 Severus Snape caminó como una exhalación por los pasillos de Hogwarts, con los estudiantes huyendo de su paso. Su único consuelo era que Sirius Black estaba atrapado en su forma de perro por haber sido expulsado de la enfermería lo mismo que él. Ese imbécil era incapaz de contener su lengua. Y si Black hubiese conocido la mitad de bien que él a Harry, hubiese sabido que aquel loco Gryffindor se habría lanzado sobre una espada para proteger a su padrino, que haría cualquier cosa por evitar que se peleasen. Abrirse así la herida...

Severus agitó la cabeza para no pensar en ello. ¡Ese estúpido chico era su propio peor enemigo en ocasiones! Y ahora, gracias a Black, ya no podía vigilarle y cuidarle. Poppy se calmaría eventualmente, se dijo. Y Lupin estaba con él. Aparte de la licantropía, Lupin era bastante decente como acompañante.